Félix Madrigal/ACG – Morelia, Michoacan

En medio de la mancha urbana de Morelia, un humedal resiste como uno de los últimos refugios de biodiversidad local. Se trata del ecosistema ubicado dentro de la Universidad Latina de América (UNLA), donde se desarrolla un proyecto científico enfocado en documentar la vida acuática y evaluar la posible reintroducción de especies nativas.

La bióloga Aidé Alejandra Gaitán Alvarado, estudiante de maestría en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), explicó que su investigación se centra en la caracterización de la comunidad de peces y en el análisis de la calidad del agua dentro del humedal, el cual anteriormente contaba con cerca de 14 hectáreas, aunque actualmente presenta una reducción considerable con una parte seca. A pesar de esta situación, la zona de manantiales mantiene condiciones favorables para diversas especies.

Durante el monitoreo, que lleva cerca de un año, se han identificado 12 especies de peces, seis nativas y seis exóticas, lo que permite analizar aspectos como su alimentación, reproducción, interacción y la presencia de parásitos. Este diagnóstico es clave para determinar si es viable reintroducir al “Tiro Olivo”, conocido científicamente como Skiffia lermae, una especie endémica (exclusiva) de la región del lerma, que ha desaparecido de varios cuerpos de agua.

Como parte del proceso, el equipo ha implementado una fase experimental mediante estructuras llamadas “mesocosmos”, donde los peces son colocados en un entorno controlado dentro del mismo ecosistema para evaluar su supervivencia antes de liberarlos completamente. Los resultados preliminares indican que la reintroducción podría ser viable, especialmente por la buena calidad del agua registrada en el manantial y el control de especies invasoras.

El proyecto también contempla la observación de aves acuáticas y migratorias, que forman parte esencial del equilibrio ecológico del humedal, ya que interactúan directamente con los peces y otros organismos. En este espacio se han registrado especies como patos de collar, garzas blancas, garzones grises, gallaretas americanas y el luis bienteveo, lo que confirma su relevancia como refugio de biodiversidad en una zona altamente urbanizada.

Este humedal forma parte de la cuenca del Río Grande de Morelia, un ecosistema que históricamente fue fundamental para la ciudad, pero que con el tiempo ha sufrido un fuerte deterioro debido a la contaminación y el crecimiento urbano. A diferencia de este, el espacio dentro de la UNLA ha logrado conservar mejores condiciones al encontrarse en una zona protegida.

Además de su valor ecológico, el humedal cumple funciones ambientales clave, como la infiltración de agua, la prevención de inundaciones y la regulación de la temperatura en la ciudad. La investigadora subrayó la importancia de conservar estos espacios y generar conciencia sobre su cuidado, al señalar que recuperar especies como el Tiro Olivo representa no solo un avance científico, sino también una oportunidad para restaurar el equilibrio natural en Morelia.