Morelia, Michoacán.- El pleno legislativo se rompió cuando el nombre de Yaraví Ávila González, rectora de la Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo (UMSNH), atravesó el salón de sesiones, pues entre papeles, votaciones y turnos parlamentarios, la discusión se desvió hacia el terreno político, ya que, desde su curul, el diputado Juan Carlos Barragán Vélez tomó la palabra y encendió la chispa.
El legislador colocó en el centro del debate los señalamientos emitidos por el presidente de la Mesa Directiva, José Baltazar Gaona García, contra la rectora de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
El tono subió de inmediato, cuando dijo: “Es un golpeteo que viene por consigna”, y la frase cayó como piedra en estanque quieto.
Las miradas se cruzaron entre bancadas y algunos legisladores dejaron de revisar documentos, mientras que otros inclinaron el cuerpo hacia adelante.
El debate ya no era técnico, luego de que el diputado morenista sostuvo que el Congreso estaba invadiendo un terreno que no le correspondía.
“Este tema corresponde al Consejo Universitario y no al Congreso”, afirmó, mientras el eco de su intervención se extendía por el recinto.
Juan Carlos Barragán insistió en que las críticas no respondían a una revisión jurídica sino a motivaciones políticas.
“No representa el sentir de las y los legisladores”, dijo, en referencia a la postura del presidente del Congreso, mientras que la sesión, hasta ese momento rutinaria, adquirió un pulso distinto, pues dejó de ser administrativa y se convirtió en un pulso político.
El origen del choque estaba en los cuestionamientos previos del presidente de la Mesa Directiva sobre presuntos pendientes en la aplicación de la Ley Orgánica universitaria.
Esos señalamientos funcionaron como mecha, toda vez que la respuesta del diputado morenista fue una defensa frontal de la rectora y de la autonomía universitaria.
En el pleno, el ambiente se volvió denso y el ruido de las curules se mezcló con comentarios en voz baja.
No hubo interrupciones formales, pero la tensión se percibía en los gestos, ya que la universidad, más que un tema educativo, se convirtió en símbolo de disputa política.
La intervención terminó sin un intercambio directo posterior, sin embargo, la frase “por consigna” quedó suspendida en el aire como una línea divisoria.
La sesión continuó con su orden del día, pero el episodio dejó marcada la jornada cuando la Universidad Michoacana había cruzado el umbral legislativo, y con ella, un nuevo capítulo de confrontación política.
